MENSAJE DE BIENVENIDA

Te doy la más cordial de las bienvenidas y que Dios derrame sus más ricas bendiciones en tu vida. Si Dios te permitió llegar a ésta página no fue casualidad; Él quiere hablarte y responder directamente algunas interrogantes que te guiaron a la confusión y posiblemente te alejaron del conocimiento de Dios.
He intentado evitar opiniones y comentarios personales procurando darte ¡leche espiritual no adulterada!, es decir, la Palabra de Dios tal como la encontrarás en las Sagradas Escrituras (tomando de varias versiones luego de comprender que éstas se complementan entre si).
A continuación te dejo varias recomendaciones sencillas:
- Lee todo el artículo, saltando en primera instancia su ubicación en la Biblia (Notarás que se muestra como una carta de Dios para ti).
- Busca los versos en tu Biblia y lee el capítulo o sección para que expandas tu comprensión, en otras palabras lee el contexto ("Texto fuera de contexto es excusa para un pretexto." Jatency Bonilla)
- Con la ayuda de un diccionario, busca el significado de las palabras que desconoces, e incluso de las que crees conocer.
- Y por último, el paso más importante, ora a Dios para que te de la sabiduría de comprender lo que te quiere mostrar y la humildad para aceptar sus consejos y corrección.

¡Bendiciones!

lunes, 15 de julio de 2013

PACTOS BÍBLICOS

 1. Pacto Edénico

Y los bendijo diciendo: «Tengan muchos hijos para así poblar el mundo y ejercer control sobre él: dominando a los peces del mar, a las aves del cielo y a toda criatura que se arrastra por el suelo».
Génesis 1:28 – Palabra de Dios para Todos (PDT)

2. Pacto Adámico

Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.»
Génesis 3:15 – Nueva Versión Internacional (NVI)

 

3. Pacto con Noé

«Hago este pacto con ustedes, sus descendientes y todo ser viviente, con todas las aves y los animales salvajes y domésticos que desembarcaron con ustedes.
Les prometo a ustedes que nunca más usaré un diluvio para terminar con la raza humana y nunca más habrá un diluvio que destruya la tierra»…
Luego Dios le dijo a Noé: «Esa es la señal del pacto que tengo con toda vida en la tierra»
Génesis 9:9-11, 17 – Palabra de Dios para Todos (PDT)

 

4. Pacto con Abraham

Haré un pacto entre tú y yo, y multiplicaré en gran número a tus descendientes.
Tu nombre ya no será Abram sino Abraham ya que te haré padre de muchas naciones.
Es mi pacto que tú cumplirás. En esto consiste mi pacto entre tú y yo, y tus descendientes a través de las generaciones: Todo hombre entre ustedes debe ser circuncidado.
Circuncidará la carne de su prepucio. Esa será la señal de que ustedes aceptan el pacto entre ustedes y yo.
Génesis 12:2, 5, 10-11 – Palabra de Dios para Todos (PDT)

5. Pacto en el Sinaí

Vosotros habéis visto lo que hice con los egipcios, y que os he traído a donde yo estoy como si vinierais sobre las alas de un águila.
Así que, si me obedecéis en todo y cumplís mi pacto, seréis mi pueblo preferido entre todos los pueblos, pues toda la tierra me pertenece.
Éxodo 19:4-5 – Dios Habla Hoy (DHH)

6. Pacto con Finees

Finees ha hecho que se calme mi ira contra los israelitas, porque él ha tenido el mismo celo que yo tengo por ellos. Por eso no me he dejado llevar del celo y no terminé con ellos.
Dile, pues, que yo hago con él un pacto de paz, por el cual le entrego, a él y a sus descendientes, el sacerdocio para siempre, porque tuvo celo por mí y obtuvo así el perdón para los israelitas.
Números 25:11-13 – Dios Habla Hoy (DHH)

7. Pacto con David

Tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará establecido para siempre.
2 Samuel 7:16 – Nueva Versión Internacional (NVI)

 

8. Nuevo Pacto

El Señor afirma: “Vendrá un día en que haré un nuevo pacto con Israel y con Judá.
Jeremías 31:31 – Dios Habla Hoy (DHH)

… esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.
Mateo 26:28 – Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)

PACTO

(heb. berîth, "pacto", "convenio", "acuerdo"; gr. diathek', "testamento", "decreto", "convenio", "acuerdo", "pacto").

Término que se usa en las Escrituras para los convenios entre hombre y hombre, y entre uno o más hombres y Dios.  Hablando en general, "pacto" generalmente aparece en este último sentido.  Los pactos antiguos eran de 2 clases: los que se hacían entre iguales, y los que involucraban a un señor y un vasallo.  En un pacto entre iguales había un acuerdo mutuo acerca de las condiciones, los privilegios y las responsabilidades (Gn. 21:32; 26:28; etc.).  En un pacto entre un señor y un vasallo, un conquistador y los conquistados, entre un superior y un inferior, el señor o el conquistador especificaba las condiciones, los privilegios y las responsabilidades que competían a ambos pactantes, y el vasallo o la nación subyugada se sometía a las condiciones que les eran impuestas (2 S. 3:21; 5:3; etc.).  Un acuerdo semejante a éstos fue el que propuso Senaquerib a Ezequías (Is. 36:16, 17).

Sin embargo, a través de las Escrituras el término "pacto" describe más comúnmente la relación formal que existía entre Dios, por una parte, e Israel como el pueblo escogido, por otra.  Obviamente, éste no era un pacto entre iguales, sino entre el Dios infinito y el hombre finito.  El Señor mismo determinó las provisiones del pacto, las dio a conocer a su pueblo y les dio la posibilidad de aceptarlo o rechazarlo.  Una vez ratificado, sin embargo, se consideraba que era obligatorio tanto para Dios como para su pueblo.  En suma, abarcaba todo lo necesario para que el plan de salvación fuera totalmente efectivo.  Por su parte, Dios prometía bendecir a su pueblo, darle en posesión la tierra de Canaán, revelarle su voluntad para ellos, enviarles el Mesías y emplearlos como un instrumento escogido para convertir al mundo.  Por su parte, el pueblo debía rendir obediencia implícita y cooperar con todos los requerimientos de Dios.

En una forma preliminar, este pacto fue hecho con Adán, en ocasión de la caída (Gn. 3:15), y más tarde con Noé (9:12, 15, 16).  Pero llegó a ser plenamente efectivo por primera vez para Abrahán y su descendencia ( 1 2:1-3; 15:18; 17:1-7; etc.).  Fue ratificado formalmente en el Sinaí, cuando Israel como nación prometió cumplir las demandas divinas y aceptó las promesas (Ex. 19:5-8; 24:3-8).  Después de siglos de infidelidad a su compromiso de cooperar con Dios, fue liberado del pacto y se le dejó ir en cautividad como señal de que sus provisiones ya no estaban en vigencia (Jer. 11:1-16; Ez. 16; He. 8:9; etc.).  Al volver del cautiverio, Dios prometió hacer "un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá" (Jer. 31:31-34).  Al rechazar y crucificar a Cristo, el pueblo judío renunció al pacto y fue rechazado como pueblo escogido de Dios (Mt. 21:43).  Al mismo tiempo.  Dios transfirió los privilegios y las responsabilidades de la relación del pacto a su nuevo pueblo escogido: la iglesia cristiana (Mt. 21:43; Gá. 3:29; He. 8:8-11; 1 P. 2:9, 10).

El autor de Hebreos se refiere al pacto con el antiguo Israel como el "primer" pacto, o "antiguo" pacto, y al que hizo con los cristianos como el "segundo" o "nuevo" pacto (8:7, 13).  Esencialmente, las provisiones, condiciones y objetivos de los 2 pactos son idénticos.   La principal diferencia es que el "antiguo" fue hecho con Israel como nación, mientras que el "nuevo" se hace con los creyentes en Cristo en forma individual.  Este también es llamado el "eterno" (Gn. 17:13; He. 13:20).  Se puso en operación en el Edén cuando el hombre pecó, pero no fue ratificado hasta que la sangre de Cristo fue derramada en la cruz (He. 13:20).  El "antiguo" fue ratificado en el Sinaí (Ex. 24:3-8); fue, en realidad, una disposición temporaria para permitir que quienes estaban ligados por sus provisiones pudieran entrar en los privilegios y las responsabilidades del pacto "nuevo" o "eterno".

No hay comentarios:

Publicar un comentario