MENSAJE DE BIENVENIDA

Te doy la más cordial de las bienvenidas y que Dios derrame sus más ricas bendiciones en tu vida. Si Dios te permitió llegar a ésta página no fue casualidad; Él quiere hablarte y responder directamente algunas interrogantes que te guiaron a la confusión y posiblemente te alejaron del conocimiento de Dios.
He intentado evitar opiniones y comentarios personales procurando darte ¡leche espiritual no adulterada!, es decir, la Palabra de Dios tal como la encontrarás en las Sagradas Escrituras (tomando de varias versiones luego de comprender que éstas se complementan entre si).
A continuación te dejo varias recomendaciones sencillas:
- Lee todo el artículo, saltando en primera instancia su ubicación en la Biblia (Notarás que se muestra como una carta de Dios para ti).
- Busca los versos en tu Biblia y lee el capítulo o sección para que expandas tu comprensión, en otras palabras lee el contexto ("Texto fuera de contexto es excusa para un pretexto." Jatency Bonilla)
- Con la ayuda de un diccionario, busca el significado de las palabras que desconoces, e incluso de las que crees conocer.
- Y por último, el paso más importante, ora a Dios para que te de la sabiduría de comprender lo que te quiere mostrar y la humildad para aceptar sus consejos y corrección.

¡Bendiciones!

miércoles, 3 de junio de 2015

Por qué dejé el ateísmo



Por John N. Clayton
Traducción: F. Rodríguez

De todas las lecciones que presento concernientes a la existencia de Dios y de todo el material que intento hacer que esté disponible para que las personas aprendan acerca de la existencia de Dios, la presente lección, “¿Por qué dejé el ateísmo” es la lección que francamente no me gusta presentar. Supongo que a ninguno de nosotros nos gusta mirar atrás en nuestras vidas a un tiempo cuando hicimos juicios pobres y errores tontos –cuando tomamos posiciones realmente estúpidas- y admitirlo, especialmente a personas que no conocemos muy bien. Sin embargo, presento ésta lección, es mi esperanza ferviente y oración que quizás exponiendo mis errores y señalando las cosas que fueron parte de mi vida temprana, algunos que puedan estar siguiendo los mismos caminos (en mayor o menor medida) puedan evitar cometer esos mismos errores. Alguien una vez dijo que nadie es totalmente inútil; si no podemos hacer algo más, podemos al menor servir como un mal ejemplo. Ese es mi tipo de situación. Espero que al presentar éstos materiales y decirte la verdad acerca de mi vida temprana, algunos de ustedes puedan ser capaces de reconocer la falta de sabiduría y quizá el pobre juicio que está envuelvo en rechazar a Dios y vivir una vida que demuestra tal rechazo.

La mayoría del tiempo cuando hablo con grupos religiosos o personas que creen en Dios, alguien me pregunta un tanto incrédulo, “¿De verdad fuiste ateo? ¿Realmente no creías en Dios?” Quiero empezar afirmando que la respuesta a esa pregunta es un muy afirmativo “Si”. En ese tiempo, estaba total y firmemente convencido que no había tal cosa como Dios y que cualquiera que creía en Dios era tonto, supersticioso, ignorante y que simplemente no había observado la evidencia. Sentía que los creyentes que Dios eran incultos y que simplemente seguían tradiciones, supersticiones, y cosas que realmente no tenían sentido para una persona consciente de lo que pasa alrededor. Desde luego, esa clase de vida y convicción me llevó a hacer y decir cosas y ser algo realmente desagradable. Viví una vida que fue inmoral y que reflejaba mi falta de creencia en Dios. Viví de una manera muy egoísta y que satisfacía mis propios placeres y deseos independientemente si otras personas fueran lastimadas en el proceso. En ese proceso, hice muchas cosas que me afectaron a través de mi vida entera. Es por eso que presento éste material con la esperanza que quizá algunos de ustedes no cometerán los errores y sufrir las consecuencias que he sufrido. No puedo recordar claramente todos los eventos que tomaron lugar o la secuencia apropiada de eventos porque no estaba tomando notas. Nunca esperé que intentaría recordar estas cosas, mucho menos decírselas a alguien más. Aún, puedo recordar a manera general mucho de lo que pasó, y estoy seguro de los conceptos. Los conceptos serán los más útiles para ti.

Supongo que la razón por la que era ateo es la misma razón por lo que muchos de ustedes son creyentes en Dios, si lo son. Fue porque fui adoctrinado en esa persuasión particular. Mis antecedentes, las variables que fueron expuestas a mí cuando era un niño, me llevó fuertemente en esa dirección. Así como muchos de ustedes creen en Dios porque sus padres creen en Dios y porque ellos les han inculcado esa creencia, también cuestioné, desafié, y rechacé a Dios porque esa fue el tipo de doctrina que recibí de niño. Puedo recordar a mi madre diciéndome algo como “¿Realmente crees que hay un anciano, flotando en el cielo, lanzando cosas en la existencia aquí en la tierra? ¿Crees realmente que la estructura de aspecto miserable en la esquina podría ser algo hermoso llamado ‘la Iglesia’ ¿Crees realmente que existe un agujero en la tierra al que seré lanzado para quemarme eternamente si no vivo de la manera que varios predicadores piensan que debo?” Por supuesto, no podía concebir esas cosas como niño y no sabía lo suficiente para darme cuenta que no son cosas que la Biblia enseña. Consecuentemente, comencé a creer que cualquiera que creyera en Dios era tonto, supersticioso, ignorante, e inculto. Te puedes preguntar cómo sería posible para una persona volver de este tipo de antecedentes y tipo de aprendizaje convertirse en un firme creyente de Dios hoy, dedicando su vida a intentar ayudar a las personas a entender que hay un Dios en el cielo y que la Biblia es literalmente y verbalmente su Palabra. El propósito de ésta guía es tratar de señalar al menos varias de las cosas que me ayudaron a aceptar a Dios, Jesucristo, y la Biblia como la Palabra de Dios.

Mi carrera estudiantil fue una en la que pude crecer muy rápido académicamente. Disfrutaba de la ciencia y decidí que quería ser un científico. Entré a la Universidad de Indiana especializándome en el campo de ciencias físicas. Realmente, ese punto, uno de los grandes cambios que ocurrió en mi vida tomó lugar. Me inscribí en un curso de astronomía a los pies de los grandes astrónomos de nuestros días. En ese curso particular, nos encontrábamos estudiando los problemas de los orígenes –la  creación de la materia de la nada-. Conforme discutimos este tema en particular, fuimos a través de todas esas teorías que forma parte de éste material particular. Hablamos acerca de la teoría del Big-Bang, la teoría de generación continua, etc.

Cuando llegamos a la conclusión de esa discusión, le pregunté al profesor cuál de esas teorías particulares es la más aceptable y la que satisfactoriamente explica la creación de la materia de la nada. Se inclinó sobre el escritorio y me miró directamente a los ojos y dijo: “Joven, tienes que aprender a hacer preguntas inteligentes”. Eso me molestó. No aprecié eso y dije “Bueno, ¿Qué quiere decir?” Él dijo, “Esta no es una pregunta que un científico trata de responder. Esta es una pregunta para un filósofo o un teólogo pero no es algo que cae en el terreno de la ciencia”. En los debates de la actualidad acerca de los agujeros negros y universos paralelos, las cosas no han cambiado. La pregunta básica de la creación de materia/energía absolutamente de la nada no es un área que puede ser científicamente explorada. Estaba muy perturbado por esa respuesta. Siempre había sentido que la ciencia podía responder todas las preguntas que el hombre tenía –que no había nada que la ciencia no pudiera encargarse, de todo lo que el hombre pueda desafiar y quiera conocer. Aún éste hombre culto, y experto en su campo, dijo que ésta era un área en la que los científicos no deberían siquiera intentar responder- que estaba más allá de capacidad de la ciencia para explicarlo y explorarlo.

No mucho después de eso, me inscribí en un curso de biología a los pies de uno de los grandes científicos de nuestro país. Conforme debatíamos el origen de la vida en la tierra en ésta clase, hablamos acerca de la síntesis de varios materiales químicos primitivos como el ácido desoxirribonucleico (ADN). Conforme debatíamos, una vez hice una pregunta relacionada a la que había preguntado previamente. Le pregunté al profesor cuál fue el proceso que originó la vida -las células vivientes originales en la tierra-. ¿Cómo ocurrió la estructura o generación del ADN? Una vez más, éste hombre dijo “Joven, esa no es una pregunta que cae en el terreno de la ciencia”. En el mundo de hoy entendemos más acerca de los procesos bioquímicos, pero no podemos contestar cómo en el entorno de la tierra primitiva éstos procesos entraron en funcionamiento. Supongo que estaba pasándome lo mismo que Lord Kelvin, un muy famoso científico británico, describió en sus escritos cuando declaró “Si estudias ciencia lo suficientemente profundo y por suficiente tiempo, te forzará a creer en Dios”. Eso me estaba pasando. Comencé a darme cuenta que la ciencia tenía sus limitaciones.

Fue cerca de ese tiempo cuando pasó otra cosa en mi vida y es que una mujer entró en ella. Muchas cosas comienzan con mujeres (algunas cosas terminan con ellas también). En éste caso particular, ésta joven era por todos los medios la más persona más terca, cabeza dura, y voluntad de hierro que jamás había conocido en toda mi vida. Hago estas afirmaciones porque seis años después me casé con ella. Esta fue la primera chiva que conocí que sentía que podía respetar. A veces escucharás a los predicadores, que no saben absolutamente nada acerca de lo que están hablando desde su experiencia, hacer declaraciones como “Si te aferras a tus virtudes y mantienes tus estándares morales, un hombre te respetará más”. Déjame decirte, como alguien que ha vivido del otro lado de la cerca, y también ha enseñado como quién es alineado por los pensamientos de Dios, esa afirmación es cierta. Te garantizo que nunca pensé seriamente acerca de casarme con alguien hasta que conocí a esta chiva que puedo respetar –quien realmente permanece por algo-. No sólo se mantuvo moralmente, ella creía en Dios y leía su Biblia. Aunque ella no pudo contestar todas mis preguntas, ella continúo volviendo a la Biblia. También aprendí rápidamente a no hacerle saber quién era yo moralmente. Sabía que si ella conocía eso, ella no hubiera tenido nada que hacer conmigo. No parecía que yo fuera capaz de quebrantar su fe como había sido capaz de hacer con otras personas y lo que ocurrió como resultado de su terquedad y negativa a rechazar la Biblia, ella me forzó a leer la Biblia.

Leí la Biblia de principio a fin cuatro veces durante mi segundo año en la Universidad con el propósito explícito de encontrar contradicciones científicas en la misma. Me refiero a enunciados en la Biblia que fueran falsos que pudiera lanzarle para mostrarle cuán ridículo era creer en Dios. Incluso había decidido escribir un libro llamado “Todas las estupideces de la Biblia”.  Algo asombroso pasó conforme hice esto. Conforme consideraba y meditaba acerca de éstas cosas, encontré que no podía hallar ninguna contradicción –Encontrar alguna clase de inconsistencia científica en la Biblia. Simplemente no fui capaz de hacerlo-. Desistí de escribir el libro debido a la falta de material. Me resulta increíble que conforme converso con las personas, encuentro que muchos que dicen ser cristianos y que quizás afirman haber sido cristianos por muchos años no han leído la Biblia de principio a fin una sola vez. Encontré difícil de creer que ellos creen en Dios si ni siquiera quieren saber lo que Él tiene que decir.

A medida que leía la Biblia una y otra vez, comencé a darme cuenta que no todas las cosas que me habían dicho acerca de Dios y de la religión eran lo que la Biblia decía. Pudieron haber sido conceptos que la religión organizada dijo o lo que algunos hombres enseñaron, pero no lo que la Biblia por si misma dice. Por ejemplo, la Biblia no decía que Dios era un anciano que flota en el cielo, arruinando la existencia aquí en la tierra. La Biblia dice “Dios es espíritu…” (Juan 4:24)  y que Dios no es de carne y hueso. Jesús declaró “….no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17). Hay muchas personas hoy en día que no entienden esto. Un astronauta ruso en una ocasión declaró “Se los dije, no hay Dios; No lo vi cuando estaba en órbita”. La pregunta podría ser “¿Qué estaba buscando?” Comencé a reconocer que Dios no era un anciano en el cielo. Tuve un profesor de antropología quien declaró con toda seriedad “Todos sabemos lo que es Dios; es un anciano con una larga barba blanca y grandes túnicas”. Estoy seguro que ese era su concepto de “Dios”. Comencé a reconocer que este no era el concepto Bíblico de Dios.

Comencé a reconocer que la vida Cristiana no era una vida altruista. Muchas personas me habían dicho cuando era niño que si algún día me volvía cristiano, nunca podría ser feliz, nunca podría poseer nada, y tendría que andar con cara triste y con la mejilla arrastrada en el suelo. Aun cuando en la Biblia leí declaraciones como “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia” (Efesios 5:28-29). Leí acerca del eunuco etíope que se fue por su camino lleno de gozo cuando aceptó a Jesús en su vida. Yo he tenido muchos problemas en mi vida, pero todo lo que tenía que hacer era ver hacia atrás y ver cuán miserable era mi vida sin Cristo y me puedo dar cuenta cómo es esa vida ahora con Jesús, y lo hermosa que es en comparación.

Comencé a reconocer que la iglesia no es un edificio. Puedo recordar que cuando viví en Alabama, había un lugar de reunión de un grupo religioso en la misma calle que la nuestra. Mi mamá solía señalarlo mientras conducíamos o caminábamos por allí y decía “Mira eso. ¿Cómo podría alguien creer en Dios cuando la iglesia luce así”. Me di cuenta que la Biblia no enseña que la iglesia es una estructura. 1Corintios 3:16 declara “¿No sabéis que sois templo de Dios…” Como ateísta, reconocí que te podrías encontrar en la luna, en un submarino, en el desierto, o en cualquier otro lugar y aún ser la iglesia. La iglesia no es un edificio. Es una tragedia que hoy se han invertido grandes cantidades de dinero en edificios y estructuras, mientras que otros seres humanos pasan hambre muy cerca.

Comencé a reconocer que la hipocresía no estaba confinada a la religión. Tenía la idea que cada hipócrita en el mundo se sentaba en banco los domingos por la mañana, y por lo tanto cualquiera que no estaba sentado en un banco no era un hipócrita. Recuerdo la lección que aprendí acerca de esto. Había un joven que se sentaba codo a codo conmigo discutiendo en contra de los religiosos de vez en cuando. Una vez él estaba en el hospital  con una enfermedad muy grave. Fui a visitarlo y mientras abrí la puerta del hospital, lo vi de rodillas orando a Dios. Permanecí en la puerta de ese hospital gritándole “Eres un hipócrita –tu sucio hipócrita-” hasta que fui escoltado fuera del hospital. Poco a poco comencé a darme cuenta que la hipocresía es una función de la humanidad, no de la religión. Usted trata con los hipócritas en el supermercado, en la estación de servicio, en el trabajo, en la escuela y en el campo de golf (tal vez más que en ninguna otra). Usted no deja de comprar alimentos porque el tendero dice una cosa y hace otra. No renuncia a su trabajo porque su empleador le dice que haga algo que él mismo no tocaría con un palo de diez pies. Usted no se priva o su hijo de una buena educación, porque un maestro enseña una cosa y vive otra cosa. No deja de jugar al golf, porque su compañero realiza un golpe en bruto y no lo cuenta porque piensa que no lo vieron. Seguro que hay hipocresía en la iglesia, porque hay seres humanos en la iglesia, y siempre y cuando usted trata con seres humanos, usted va a lidiar con la hipocresía. ¿Quieres alejarte de la hipocresía? Cava un agujero de 20 pies en tu patio trasero, lánzate dentro, permite que alguien te cubra con tierra, y aún entonces estará sentado en el fondo de ese agujero con un hipócrita. Ninguno de nosotros los que es tan consistente como debería ser, pero la persona que dice “¡No seré un cristiano! ¡No serviré a Dios! No participaré en las obras de la iglesia porque hipócritas en la iglesia” es lógicamente inconsistente. No usamos ese tipo de pensamiento en ninguna otra parte en nuestras vidas. ¿Cómo podemos hacerlo en nuestra relación con Dios? Había muchos conceptos errados de los que tenía que deshacerme para verdaderamente entender lo que la Biblia realmente enseña.

Otra cosa que pienso que necesita ser mencionada aquí mientras debatimos algunas de las cosas que me guiaron a creer en Dios, fueron cosas que tenían que ver con mi felicidad. Recuerdo que como joven, tenía lo que sería el hogar ideal en estándares terrenales. Mis padres eran personas maravillosas; no había divorcio, infidelidad o negligencia en mi familia. Hacíamos cosas como familia. Disfrutábamos entre nosotros, y aun así me escapé de la casa. Yo era rebelde y hostil. Cuando ahora miro hacia la Palabra de Dios, puedo ver el por qué pasaron éstas cosas. En Colosenses 3:20, por ejemplo, la Biblia dice “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor”. La obediencia no era una característica de Jhon Clayton como joven. Viviendo en Bloomington, Indiana, Indianápolis era conocido como la fiesta del pueblo, y si quería ir a Indianápolis, yo iba. Cuando mi madre decía que no quería que yo vaya, desconectaba el velocímetro e iba. Hice cualquier cosa que quería hacer. Después de todo, no había Dios. Lo que mis padres estaban hacienda era restringir mi diversión y el disfrute de la vida; ¿Por qué debería obedecerlos? Viví una vida totalmente antagónica a todo lo que mis padres querían. Es increíble que algunos padres, que no creen en Dios y demuestran su falta de fe a sus hijos por lo que dicen o la forma en la que viven, se preguntan por qué sus hijos no los obedecen. ¿Por qué deberían hacerlo? Ellos eliminaron la única fuente de autoridad que tenían, y ningún niño obedecerá a un padre que ha destruido la única fuente de autoridad. Estoy convencido que muchos de nuestros problemas de orden público giran en torno a esta cuestión.

Hace años conversaba con un joven en Michigan que había participado en algunos de los disturbios en la Universidad de Michigan. El me declaró que había hecho estas cosas y le pregunté por qué no había obedecido la ley. Él respondió “¿Qué ley?” y añadió “La ley de la tierra –La ley que Dios ha instituido-”. Me miró y se rió y me dijo “Hombre, no creo en Dios”. No creo que podamos tener ley y orden cuando removemos la fuente de autoridad de esa ley y orden. Ciertamente, mis rebeliones y desobediencia a mis padres trajeron gran cantidad de cosas desagradables y miseria no sólo a mi vida sino también a la de ellos. El siguiente versículo, Colosenses 3:21, contiene otra declaración que pienso que tenía mucho que ver con mi infelicidad y mi rebelión como niño. La declaración dice “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. Mis padres, cuando era joven, tenían una tradición –una tradición llamada la hora del coctel-. Nunca vi ebrios a mis padres, pero ellos beberían unos cuantos martinis y mi madre me preguntaría cosas que normalmente nunca había preguntado. Recuerdo, por ejemplo, ella a veces preguntaba “¿Qué hiciste con la chica con la que saliste anoche?” Esa sería la última cosa que le iba a decir a mi madre, así que aprendí a mirarla directamente a los ojos y mentir. Podía mentirle a ella o a cualquiera sin pestañar. Me acondicioné a mí mismo para hacer las cosas que estaban mal. Me acondicioné a mí mismo para robar. Puedo recordar la prime vez que robé algo. Fue una casa de pasas de la tienda IGA. Me sentí tan mal que la regresé y pedí disculpas. Algún tiempo después, robé una historieta de una farmacia; la regresé, pero no me disculpé. Seis meses después, me encontraba robando casi cualquier cosa que pudiera tomar con mis manos, no porque lo necesitara, sino porque era divertido –era un reto-. Incluso fui tan lejos que fui sorprendido robándoles dinero a mis padres. Eso me lleva al siguiente punto, que es que ciertamente es otra cosa que tenía que ver con mi felicidad.

Cuando leo pasajes en la Biblia como Salmos 53, por ejemplo, a veces siento que Dios está describiendo al Jhon Clayton de años atrás. Salmos 53:1-3 dice:
Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.
Otra declaración, hecha por Salomón en Eclesiastés 1:2-3, 14 dice:
Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?... Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

He probado casi todo lo que te puedas imaginar para encontrar placer y felicidad. No te diré que no encontré placer al usar mi propio sistema de seguir mis deseos, pero te puedo garantizar que no encontré felicidad. He intentado todo lo que te puedas imaginar. He probado todo tipo de cosas –cosas que eran inmorales, que estaban mal, que herían a otras personas, y cosas que ni siquiera quiero describir-. Hice esas cosas porque intentaba encontrar placer y felicidad, y tengo que decir que a veces encontré placer. Sin embargo, nunca fui a la cama en la noche satisfecho o feliz con mi vida y disfrutando mi existencia. Nunca desperté en la mañana  con ganas de un nuevo día. La vida era sólo una larga cadena de miseria.

El Juez Roy Moore de Lawton, Oklahoma, que se ocupa de los problemas legales precipitados por la presencia de Fort Sill en esa área, una vez me declaró “Nunca he visto que un joven en drogas viva más de siete años sin tomar su vida”. Puedes no ser capaz de entender eso, pero me he sentado en el borde de mi cama con un rifle calibre .22 entre mis piernas, intentando tener suficientes agallas para apretar el gatillo. Toqué fondo, estuve emocionalmente perturbado y molesto con mi deseo y mi intento de encontrar la felicidad. Por favor escúchenme y saquen provecho de lo que digo. Puedes probar cada cosa imaginable que este mundo ofrece. Puedes probar el sexo, las drogas, el alcohol, el robo, y todo este tipo de cosas en un intento desesperado de encontrar la felicidad. Puedo testificar desde mi experiencia que puedes encontrar placer, pero que nunca encontrarás felicidad. Pude volver a Bloomington y encontrar personas que rechazan creen que cambié mi vida –personas que herí y quienes sabían la clase de vida que llevé-. Pienso que la razón por la que muchas les pasan a los jóvenes de hoy es porque tratan de encontrar la felicidad viviendo a su manera. Simplemente no funciona. ¿Alguna vez te has preguntado por qué pasa que cuando una persona se limpia de las drogas, elimina sus problemas con el alcohol, o conquista alguno de los problemas que tuve, esa persona siempre parece involucrarse en alguna causa religiosa o algo así? ¿Por qué es eso? Te puedo decir desde mi propia experiencia, en la que aprendí que el único lugar en el que puedes encontrar la felicidad es siguiendo el sistema de Dios –En seguir el camino de Dios-. Tal vez la gente que ha vivido sin Dios lo aprecia mucho más que las personas que crecieron en una estructura religiosa –lo que se tiene en la iglesia-. No encuentras la felicidad viviendo tu propio sistema, sino viviendo a la manera de Dios y formando parte del sistema de Dios.  
Como quizá te comienzas a dar cuenta mientras profundizamos en esta discusión, hubo una gran cantidad de cosas que me llevaron a creer en Dios. Otra cosa que pienso que debo mencionar es el hecho que en esa época entré en el servicio militar. Por primera vez en mi vida, entré en contacto con la muerte. Comencé a pensar acerca de lo razonable de la muerte desde el punto de vista de un ateo. Tal vez una manera más acertada de describir esto era la manera en la que debía ver la vida a causa de la muerte. Como ateo, me di cuenta que tenía que ver la vida con todos sus problemas, dificultades, y cosas terribles que experimenté y era lo mejor que podía esperar. Sin embargo, me di cuenta que como cristiano, sería capaz de ver la vida con todas sus alegrías, bellezas, y cosas maravillosas que disfrutamos como lo peor que nunca experimentaría. Desde un punto de vista filosófico, empecé a darme cuenta que el cristianismo ofrece mucho más en esta área en particular. No me atemorizó creer en Dios, pero pienso que ésta área junto con todas las otras cosas me ayudaron a darme cuenta que realmente hubo un gran cambio en mi forma de entender el cristianismo y a Dios. Comencé a reconocer que tal vez hubo algunas cosas acerca de la iglesia y lo que tenía que ofrecer que eran importantes para mí.

Cerca de ese tiempo, decidí que otros sistemas religiosos podrían ser tan buenos como la Biblia. Para probarlo, empecé a leer los Vedas, el Corán, los dichos de Budá, los escritos de Bahá'u'lláh y Zoroaster y encontré que otras religiones enseñaban muchas cosas que no podía aceptar. Había enseñanzas en sus escritos acerca de la vida después de la muerte que eran poco gratificantes o poco realistas y había descripciones de Dios que eran ilógicas e inconsistentes. Había muchas inconsistencias científicas en sus trabajos. Había muchas enseñanzas acerca de la vida y cómo vivirla que no eran viables. Esto incluía el rol y posición de la mujer en el Corán, el concepto de la Guerra Santa de Mahoma, el panteísmo de casi todos los otros sistemas, la reencarnación, la adoración a los ídolos, la poligamia, y un sinfín de ideas que esperaba encontrar en la Biblia, pero no los encontré. Comencé a darme cuenta que nada coincidía con el sistema de vida Bíblico. Sólo en la Biblia podía encontrar declaraciones que validaría frente a los hechos científicos que yo sabía que eran verdad y sólo la Biblia ofrecía un sistema de vida que sentía que era razonable y consistente. Decidí que si alguna vez creía en Dios, sería una creencia basada en la Biblia.

La siguiente pregunta era que si alguna vez me convertía en creyente de Dios, cuál de todas las organizaciones religiosas que afirman ser cristianas sería la correcta. Me di cuenta que no quería ser parte de esas entidades religiosas tradicionales que enseñaban el error y que me habían enseñado y que había creído en mis primeros años, así que en ese momento comencé a visitar varias organizaciones religiosas al sur de Indiana. Visité casi todas las organizaciones religiosas en las que pude entrar, para tratar de ver que ensañaban, para ver si seguían la Biblia y si entendían lo que la Biblia tiene que decir, o si seguía teología de los hombres. Mi experiencia fue que fui de una a otra, y cada una de ellas enseñaba alfo que no está en la Biblia. Honraban a algunos hombres por encima de otros, enseñaban que los escritos no religiosos eran equivalentes a la Biblia y no seguían la Biblia literal y verbalmente. Yo había tenido suficiente confusión religiosa y error. No quería más de ese tipo de cosas, así que continué buscando. En un sentido real, supongo que podría decir que todavía estoy buscando –Aun estoy intentando encontrar la iglesia verdadera-. Encontré un grupo religioso que parecía seguir la Biblia muy de cerca. En Bloomington, había un grupo de personas que se reunían en la esquina 4ta y la calle Lincoln. Ellos eran llamados la Iglesia de Cristo. Estas personas aún no siguen totalmente lo que entendí que era el sistema bíblico. Mi reto para los jóvenes cristianos de hoy sería que hagan un trabajo de total restauración del cristianismo del Nuevo Testamento. Este grupo tenía la doctrina del cristianismo bastante bien apegada a lo que entendí. Reconocí ese pasaje de 1Pedro 3:21 “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” que tenía que interpretarse en el sentido que dice, y este grupo lo interpretó de esa manera en que sentí que es consistente con el pasaje. Este grupo interpretó Hechos 2:38 “…bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados…”  y la manera en que lo sentí fue consistente y ellos rechazaban a los hombres como su fuente de autoridad.

Como cuestión de hecho, recuerdo que oí en una de mis primeras lecciones predicadas por un hombre llamado Raymond Muncy. El señor Muncy dijo “Ahora, nunca escuchen nade de lo que cualquier predicador les diga” y dije amén a eso. Él continúo y habló de cómo no debemos confiar en el hombre y quiero decirte aquí y ahora que nunca deberías creer en nada de lo que cualquier predicador diga. No vuelvas a escuchar a cualquier predicador, bajo ninguna circunstancia, a menos que encuentres en la Biblia eso que ese hombre está diciendo y que es consistente con la Palabra de Dios. Esto es, en esencia, lo que el señor Muncy estaba diciendo y yo estaba muy impresionado por ello, pero aquel grupo de personas no le daba conforme eran prosperados. Sí, ellos adoraban de acuerdo al formato de Dios, pero ellos no daban conforme eran prosperados. Estaban involucrados en enseñar a sus vecinos acerca de Jesucristo. Había un pequeño porcentaje de quienes eran activos en su trabajo y que ciertamente no manifestaban el tipo de amor y apreciación a los demás que entendía que la Biblia enseña. La generación antes que tu restauró la doctrina cristiana –Yo creía eso-. Sin embargo, ellos aún no habían restaurado el espíritu del cristianismo del Nuevo Testamento que es tu mayor reto. Restaurar el espíritu del cristianismo del Nuevo Testamento –el amor y la preocupación por las almas de otros que la Iglesia primitiva tenía-. Me di cuenta que la Iglesia de Cristo era lo más cercano que había visto a lo que la Biblia enseña. Decidí que si alguna vez me volvía cristiano, sería miembro de este grupo –un grupo que intentaba seguir la Biblia literal y verbalmente, que no acepta las enseñanzas de los hombres y que no intenta ser influenciada por las tradiciones del pasado-.

Supongo que la gota que derramó el vaso ocurrió seis meses después. Me inscribí en mi primer curso de geología en la Universidad de Indiana. El profesor era un ateo brillante, muy conocido. El primer día de clases, en respuesta a un debate, él declaró algo así “Les demostraré que la Biblia es un montón de basura”, y pensé “Esto va a ser grandioso”,  porque me comenzaba a preocupar. Yo seguía diciendo que era un ateo a las personas que me conocían. Todavía rechazaba a Dios y me aferraba fuertemente a mi falta de fe. Es difícil cambiar una vida que ha ido en determinada dirección por años, y de repente hacer que vaya en otra dirección, y no estaba listo para eso. Pensé que este hombre sería capaz de darme algunos argumentos con los que finalmente vencería a la chica con la que había estado saliendo todos estos años. Ella era una cristiana –Sin embargo, tal vez no era tan fuerte como podía haber sido-. Le iba a mostrar que sus cosas religiosas eran un montón de tonterías e incluso estaba convencido que podía ser capaz de mostrarle a Ray Muncy que creer en Dios no era realista. Mr. Muncy era un hombre que tenía mucha paciencia y conocimiento, pero no había tenido la oportunidad de convencerme o enseñarme.

El profesor empezó la clase mostrándonos los variados métodos de datación de rocas y otras partes de la creación. Luego afirmó que todos sabemos que la Biblia dice que la tierra tiene 6000 años de antigüedad. Le pregunté dónde lo dice. Él respondió que pensaba que estaba en el capítulo 52 de Génesis. Comencé a buscar, sin saber mucho acerca de la Biblia, fui a Génesis 40, Génesis 50, Éxodo 1, y dije “Espere un momento, Génesis sólo tiene 50 capítulos”. Él rebuscó unos cuantos minutos, pero nunca encontró ese pasaje. Está bien, la Biblia no dice que la tierra tiene 6000 años de antigüedad. La Biblia guarda silencio acerca de la edad de la tierra y me di cuenta de eso. Este hombre hizo la declaración que la Biblia dice que Dios creó dos cocker españoles, dos terriers ingleses y dos pastores alemanes. Todos nos reímos mucho cuando nos dimos cuenta de lo grande que debía ser el Arca para albergar 20 millones de agrupaciones de éstas clase. Nuevamente, dónde aparece la palabra clase de esa manera. No me parecía que la palabra clase significaba eso. Buscamos y finalmente él dijo supongo que no está. 1Corintios 15:39 es la única definición de la palabra clase y es una definición muy amplia “No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves”. Génesis 1 usa la misma terminología y el mismo desglose que 1Corintios 15. Para no alargar la historia, cuando cumplí el examen final en el último día de clases, le dije a éste culto profesor “Señor, usted no me ha mostrado ninguna contradicción entre lo que he estudiado en este curso y lo que la Biblia enseña”.  Apartó mi hoja y me dijo “Bueno, si realmente lo estudias, no hay contradicción”. ¡Estaba muy sorprendido!¡Estaba consternado! Él era un hombre con un PHD y un ateo acérrimo, y aun así no pudo responder las preguntas simples de un ignorante universitario que estaba de su lado. Recuerdo que un claro día de Febrero caminé a mi dormitorio en un estado de shock. No podía creer lo que había pasado. Llegué a mi cuarto cerca de las 11:00 y me senté en mi cama en lo estúpido, ignorante y tonto que había sido. Había rechazado a Dios y había sido deshonesto. Había sido estúpido en responder a la evidencia a mi alcance. No me agrada la gente que se niega a ver la evidencia y saca conclusiones. No me agrada la gente que no puede librarse de la manera de pensar de sus padres y hacer su propio pensamiento. Siempre había acusado a los religiosos de hacer esto, y no reconocí que había sido culpable de hacer lo mismo. Había rechazado el ser honesto –el mirar la evidencia-. Había rechazado hacer elecciones comparativas basadas en lo que estaba disponible para mí. Era un miserable.

Llegó la hora de la cena y seguía sentado allí. Mi compañero de cuarto entró y me dijo “¿Ya comiste?”, y dije “No, no tengo hambre”. Él dijo “¿Estás enfermo?” y dije “Si, estoy enfermo de mí, estoy enfermo de ser egoísta, estoy enfermo de usar la gente, estoy enfermo de ser deshonesto, estoy enfermo…” y estaba diciéndole las cosas de las que estaba enfermo, pero se fue a la cena. En ese momento, no entendía lo que estaba pasando, pero ¡ahora lo entiendo! Eso es de lo que se trata el arrepentimiento –enfermarse de ser un egoísta, interesado, de tener una vida destructiva y volverse a Dios- cambiar a una vida que tiene valor, significado y dirección. Mi compañero de cuarto se fue a comer y yo me senté allí decidido que tenía que hacer algo. Ya no podía sentarme y ser deshonesto y continuar negándome a aceptar la evidencia que tenía disponible. Cerca de las 6:30, me levanté y comencé a caminar hacia el edificio donde la Iglesia de Cristo se encontraba los Miércoles por la noche. La invitación para cualquiera que deseara aceptar a Cristo y pasar al frente fue hecha esa noche. Pase al frente entendiendo que ahora creía total y completamente en Dios. Me di cuenta que necesitaba empezar una nueva vida y tener la voluntad de decirle a las personas que acepté la existencia de Dios y creí que Jesús es el Hijo de Dios. También me di cuenta que estaba total y completamente perdido en mis pecados…Descendí por el pasillo esa noche y Raymond Muncy entró en un leve estado de shock. Recuerdo la expresión en su rostro. Pienso que él no creía que el poder de Dios podría alcanzar a alguien como yo, tan alejado de todo lo bueno, decente y piadoso. Fui bautizado en Cristo esa noche para remisión de mis pecados, mientras entendía lo que la Biblia enseña. Para demostrarte lo muy alejado que estaba de Dios, llamé a esta chica, con quien había estado saliendo hace seis años y le dije “Phyllis, ¡me convertí en cristiano!” y ella dijo “No te creo, deja de mentirme”. Tuve que hacer que la esposa del predicador hable con ella y la convenza que de hecho me había convertido en cristiano. Aun hoy en día hay personas que no lo creen –que el poder de Dios pudo cambiar a un hombre tan divorciado y apartado de Dios como yo era- pero quiero decirte que en muchos aspectos, esto es sólo el comienzo de la historia. Dios prometió su ayuda a aquellos que lo siguen. Tener una relación personal con Dios y con otros seguidores nos permite conquistar enormes dificultadas y hacer cosas que no podríamos hacer por nuestros medios (Mira Filipenses 4:13).

Tenía mucho que superar. Debía hablar sin decir maldiciones. No podia ir a la casa del predicador y decir @$#%& malas palabras. Tenía que aprender una nueva forma de hablar, y una nueva manera de vivir, un nuevo conjunto de valores, y una nueva moral, porque había vivido en oposición a Dios. Pedí la ayuda de Dios para estas cosas y pude notar que era capaz de superar cosas que nunca antes había sido capaz de superar. Tenía un nuevo conjunto de problemas –un nuevo conjunto de cosas en las que tenía que trabajar- pero los problemas que hoy tengo son nada comparados con los problemas que tuve en el pasado. Si alguien me hubiera dicho veinte años atrás que estaría abiertamente usando mis habilidades limitadas para declarar públicamente a los incrédulos la realidad de Dios, habría pensado que esa persona estaba loca. Sin embargo, Dios me ha bendecido mis esfuerzos de manera espectacular –más allá de que pudiera haber imaginado-.

Quiero concluir esta lección haciéndote una pregunta muy simple –una pregunta que necesitas responderte a ti mismo y que cada persona necesita responder casi cada día-. ¿Eres un ateo (quizá no como un ser humano lo define, sino como Dios lo define)? ¿Eres un ateo? Oh, me doy cuenta que puede que no seas el tipo de ateo que yo era. Tal vez no eres inmoral o hieres a la gente o deshonesto o haces el tipo de cosas que yo hice. Agradezco que no seas así, pero ¿Te das cuenta la manera en que Jesús ve a un ateo? Mateo 12:30 dice “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” ¿Qué está diciendo? Él está diciendo que tú estás con Dios o estás en su contra. Tú eres ateo o cristiano, pero no puedes ser ambos. Puede entender como un hombre puede ser un ateo. Fui ateo buena parte de mi vida. Como ateo, creía que mi vida era consistente, razonable y defendible.

Durante muchos años, he estado tratando de vivir lo que entiendo que es la manera cristiana de la vida. Una vez más, creo que mi vida es consistente, razonable, y defendible con lo que creo, pero nunca entenderé (y si tú lo entiendes, desearía que me lo expliques) cómo un hombre o una mujer o un niño o una niña puede decir “Si, creo en Dios. Si entiendo que la Biblia es la Palabra de Dios”, y no hacer todo y cualquier cosa a su alcance para asegurarse que sus vidas son conforme a lo que Dios enseña. Eso no es consistente, es irrazonable e indefendible, y aún estoy seguro que hay mucha gente que sabe que su vida no es consistente con el modo de vida que Dios quiere. Jesús dijo “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” ¿Estás con Cristo? ¿Estás trabajando con Cristo? ¿Su vida irradia el tipo de vida que Jesús enseñó? ¿Eres realmente un cristiano o eres un ateo? No hay término medio. Es mi esperanza que al revelarte el tipo de persona que era y los errores que cometí, puedas darte cuenta que Dios es el único camino. Es mi oración que te des cuenta que no hay nada que sea parte de tu vida que Dios no pueda ayudarte a superar y que también te des cuenta que no hay un mejor momento que ahora para comenzar el camino de la vida cristiana. ¿No te entregarás a Dios y vivir a la manera de Cristo? Si no conoces a una persona o grupo de personas en tu comunidad que sigan al Señor, escríbeme e intentaré ayudarte.

martes, 1 de abril de 2014

FALSOS PROFETAS Y FALSOS MAESTROS


…debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.
Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.


Hebreos 5:12-14
(RV60)


…no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.


2 Timoteo 1:7
(RV60)

Algo feo y espantoso ha ocurrido en la tierra:
Los profetas anuncian mentiras, y los sacerdotes dirigen por su propia autoridad. ¡Pero mi pueblo así lo ha querido! ¿Y qué van a hacer cuando les llegue el fin?


Jeremías 5:30-31
(RVC)

…desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.


Jeremías 6:13
(RV60)

¿A quién quieren enseñar? ¿A quién le imparten revelaciones? ¿Acaso a los destetados, a los que han dejado el pecho?
Pues salen con su ta-ta-ta, bla-bla-bla, pe-pe-pe, to-to-to.
¡Le hablan a este pueblo en lengua extraña, en lengua de tartamudos!
Dios les había dicho: «Éste es el reposo; hagan reposar a los cansados. Éste es el descanso.» Pero ellos no quisieron oír.


Isaías 28:9-12 (RVC)

La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos.


Isaías 28:13 (RV60)

…Dios les envía un poder engañoso, para que crean a la mentira, a fin de que sean condenados todos los que, lejos de creer a la verdad, se deleitaron en la injusticia.


2 Tesalonicenses 2:11-12 (RV60)

«Los profetas y los sacerdotes han pecado en la tierra. Hasta en mi propio templo he encontrado su maldad. Lo dice el SEÑOR.


Jeremías 23:11
(PDT)

Esto dice el SEÑOR Todopoderoso: «No hagan caso a las palabras que les dicen los profetas, porque están alimentando en ustedes falsas esperanzas. Las visiones que ellos cuentan se las inventaron ellos mismos, no vienen del SEÑOR.
Se la pasan diciendo esto a los que me desprecian: “El SEÑOR ha dicho que ustedes tendrán paz”. Y a aquellos que tercamente hacen lo que les da la gana, les dicen: “Nada malo les va a pasar”»


Jeremías 23:16-17
(PDT)

«Yo no envié a esos profetas, pero ellos corrieron a dar sus mensajes. No les hablé, pero ellos hablaron por mí.


Jeremías 23:21
(PDT)

»Yo he oído lo que dicen esos profetas. He escuchado las mentiras que profetizan en mi nombre. Ellos dicen: “¡He tenido un sueño! ¡He tenido un sueño!”


Jeremías 23:25
(PDT)

El profeta que tenga un sueño, que lo cuente; pero el que reciba mi mensaje que lo cuente fielmente. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano?, dice el SEÑOR.
¿Acaso no es mi mensaje como el fuego, y como el martillo que despedaza la roca?, dice el SEÑOR.
»Por eso estoy en contra de los profetas que se roban unos a otros mis palabras, dice el SEÑOR.
Estoy en contra de los profetas que se inventan mensajes y dicen que vienen del SEÑOR.
Estoy en contra de los que profetizan falsos sueños, dice el SEÑOR, que con sus mentiras y espectáculos hacen que mi pueblo se pierda.
Yo no los envié ni les ordené que hablaran. Ellos no le traen ningún beneficio a este pueblo, dice el SEÑOR.


Jeremías 23:28-32
(PDT)

…si algún profeta, o sacerdote, o alguien del pueblo afirma profetizar en mi nombre, yo castigaré a ese hombre y a su casa.
Ustedes deben responder así a sus hermanos y amigos: “¿Qué ha dicho el Señor? ¿Qué ha respondido?”
Y nunca más se acordarán de decir: “Profecía del Señor”, pues lo que cada uno de ustedes diga le servirá de profecía, ya que ustedes pervirtieron las palabras del Dios vivo, nuestro Dios, el Señor de los ejércitos.
»Al profeta le dirás: “¿Qué te respondió el Señor? ¿Qué te dijo?”
Pero si le dices: “Profecía del Señor”, entonces el Señor declara: “Por haber pronunciado la frase ‘Profecía del Señor’, siendo que yo les ordené que no la pronunciaran, yo los echaré al olvido… los borraré de mi presencia. Los haré sufrir una afrenta perpetua y una confusión sin fin, que el olvido jamás podrá borrar.”»


Jeremías 23:34-40
(RVC)

…Los ignorantes y los débiles en la fe cambian el significado de las enseñanzas de Pablo y de las otras Escrituras, causando así su propia destrucción.


2Pedro 3:16
(PDT)

Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma…


Jeremías 6:16
(RV60)

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.


Juan 12:47-48
(RVC)
Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.


Hebreos 12:25
(RV60)

Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.

1 Corintios 14:37
(RV60)



"¿Es bíblico el caer en trance en el Espíritu?"

La idea de “caer en trance en el Espíritu” es cuando un ministro impone las manos sobre alguien, y esa persona se colapsa al suelo, supuestamente siendo afectada por el poder del Espíritu. Aquellos que practican “el trance en el Espíritu” utilizan pasajes de la Biblia que hablan acerca de gente que se quedó “como muerta” (Apocalipsis 1:17), o cayó sobre su rostro (Ezequiel 1:28;Daniel 8:17-18;Daniel 10:7-9). Sin embargo, hay numerosos contrastes entre esta experiencia bíblica de “caer sobre el rostro” y la práctica de “caer en trance en el Espíritu.”

1. El “caer postrado” bíblico era resultado de la reacción de una persona ante lo que había visto en una visión, o que estaba más allá de los sucesos ordinarios, cosas tales como la transfiguración de Cristo (
Mateo 17:6). En la práctica anti-bíblica de “caer en trance,” la persona responde al “toque” de otro, o al movimiento del brazo del orador.

2. Los casos bíblicos fueron pocos y esporádicos, a tal grado que sólo ocurrieron rara vez en las vidas de unos cuantos. En el fenómeno de “estar en trance,” el caer es un evento semanal en sus iglesias y una experiencia que sucede a muchos.

3. En los casos bíblicos, la gente caía sobre su rostro en temor reverente ante lo que veían o ante Quién veían. En el fingido “trance en el Espíritu,” ellos caen de espaldas, ya sea en respuesta al agitar de la mano del orador, o como resultado del toque de un líder de la iglesia (o en algunos casos al empujón.)

Es desafortunado que la gente busque estas simulaciones bizarras que no producen fruto espiritual, en vez de buscar el fruto práctico que nos da el Espíritu con el propósito de glorificar a Cristo en nuestras vidas (
Gálatas 5:22-23). El ser lleno con el Espíritu no se evidencia por tales fingimientos, sino por una vida que sobreabunde con la Palabra de Dios, a tal grado que la Palabra se derrame en cánticos espirituales y acciones de gracias a Dios. ¡Qué lo dicho en Efesios 5:18-20 y Gálatas 5:22-23 sea reflejado en nuestras vidas!

…hágase todo decentemente y con orden.
1 Corintios 14:40 (RV60)

Mi pueblo perece por falta de conocimiento; y como tú rechazaste el conocimiento, yo te rechazaré a ti de mi sacerdocio…
Oseas 4:6 (BLPH)

lunes, 31 de marzo de 2014

BAUTIZAR EN FUEGO


I. ¿Se refiere a Hech. 2:3, "lenguas repartidas, como de fuego"?
A.   Hech. 2:3 no dice "lenguas de fuego", sino "lenguas... como de fuego". Hay diferencia entre el fuego y algo que es semejante al fuego.
B.    Además, según esta idea las lenguas repartidas como de fuego se identifican con el Espíritu, pero Mat. 3:10-12 presenta un contraste entre el bautismo en el Espíritu Santo y el bautismo en fuego.
C.    Juan habla en la misma frase del bautismo en el Espíritu Santo y en fuego, pero no hay indicación alguna de que los dos bautismos fueran administrados al mismo tiempo, ni en Mat. 3:11 ni en el texto paralelo, Luc. 3:16. Es necesario recordar esto para poder entender el asunto.
D.   Cuando Cristo repite la promesa del Espíritu Santo a los apóstoles (Hech. 1:5), dice que "vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días".Sin embargo, no dice nada del bautismo en fuego. No dice, "vosotros seréis bautizados con fuego dentro de no muchos días". Ni Juan ni Cristo prometieron este bautismo a los apóstoles.

II. ¿Se refiere el bautismo en fuego a las pruebas severas de los cristianos?
A.   1 Ped. 4:12 dice, "Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido". Mat. 20:22, 23, Jesús habla del bautismo con sufrimiento, es decir, El y también los apóstoles fueron "sumergidos" en el sufrimiento. Apoc. 7:14 dice, "Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero", como si hubieran salido de un "bautismo" de sufrimiento.
B.   Pero no hay nada en el contexto de Mateo 3:11 que indique que el "fuego" de este versículo se refiera al fuego de prueba.

III. ¿Prometió un bautismo en fuego para purificar al pueblo?
A.   Algunos citan Malaquías 3:2, 3 para probar que el bautismo en fuego significa que la predicación del Mesías iba a purificar y refinar al pueblo como "fuego purificador, y como jabón de lavadores".
B.   Pero ¿a quién se refiere Mal. 3:2, 3? Dice el ver. 1, "yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí ... él es como fuego purificador". Este texto se refiere al ministerio de Juan el bautista, pero Juan se refiere al ministerio de Jesús.


IV. Cuando Juan dijo "os bautizará en Espíritu Santo y fuego", ¿habló de un solo bautismo que sería para todos?
A.   Algunos creen que el pronombre "os" se refiere a toda la gente que le escuchara, es decir, que él promete que Jesús iba a bautizar a todos en el Espíritu Santo y fuego.
B.    Pero según Marcos 1:8, "el os bautizará con Espíritu Santo". Marcos no menciona el fuego, pero si Juan hubiera hablado de un solo bautismo  -- en Espíritu Santo y fuego -- entonces Marcos habría mencionado los dos. La omisión del fuego en Mar. 1:8 indica que Juan habló de dos bautismos.
C.    Juan dice, "os bautizo en agua", pero él no bautizó a todos en agua, ni tampoco bautizó Jesús a todos en Espíritu Santo y fuego. Muchos rechazaron el bautismo de Juan (Luc. 7:30). Cuando vio "que muchos de los fariseos y saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?" No bautizó a los tales.
D.   Además, ya hemos visto que Juan no se dirigió solamente a los apóstoles, porque cuando Jesús repitió la promesa del bautismo con el Espíritu Santo a los apóstoles (Hech. 1:5) no dijo nada acerca del bautismo en fuego.
E.    Juan no habló solamente a los que se bautizaron, sino a todos los que habían llegado para escucharle. El reprendió a los fariseos y saduceos (ver. 7), exigió "frutos dignos de arrepentimiento" (ver. 8), les advirtió que no debieran confiar en su relación física con Abraham (ver. 9), y luego les habla del juicio de Dios (ver. 10). Entonces sigue el ver. bajo consideración: el ver. 11. Juan se dirige a dos clases de gente, algunos que serían bautizados en el Espíritu Santo y algunos que serían bautizados en fuego. El pronombre "os" no es universal, no se refiere a todo el mundo. Juan no afirma que todo el mundo será bautizado con el Espíritu Santo o con fuego, sino que usa el pronombre "os" en forma indefinida y significa que entre aquel grupo de gente algunos serían bautizados en el Espíritu Santo y algunos serían bautizados en fuego.
F.    En los vers. 10 y 12 Juan claramente habló de dos clases de gente. Igualmente habla de la separación de los malos y buenos. Por lo tanto, en el ver. 11 hay dos bautismos para indicar bendiciones para los fieles y castigo para los infieles.

V. Entonces ¿qué es el fuego?
A.   El contexto indica que el fuego será el instrumento de castigo en el Día Final.
B.    El versículo anterior (ver. 10) dice, "Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo  árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego". Obviamente esta afirmación se refiere al juicio sobre los infieles. El dijo (ver. 8) que los judíos no deberían confiar en su relación física con Abraham, sino que deberían llevar frutos dignos de arrepentimiento. Entonces en el ver. 10 Juan explica lo que pasará  con los que no llevan frutos dignos de arrepentimiento: serán echados al fuego.
C.    El ver. 12, o sea el versículo que sigue a la referencia al bautismo en fuego, dice: "Su aventador está  en su mano, y limpiará  su era; y recogerá  la paja en fuego que nunca se apagará ".
D.   La palabra "fuego" aparece tres veces en tres versículos. Sin lugar a dudas en los versículos 10 y 12 la palabra "fuego" se refiere al castigo de los infieles. Por lo tanto, sería en extremo absurdo afirmar que la palabra "fuego" mencionada en el ver. 11, en medio de los versículos 10 y 12, se refiriera a otra cosa diferente.
E.    El ver. 12 contesta la pregunta, "¿Cuándo será administrado el bautismo en fuego?" Se refiere al juicio final cuando el Señor "limpiará  su era"; es decir, hará  la separación final entre los fieles e infieles.
F.     Otros textos que enseñan la misma verdad son los siguientes: Mat. 10:28; 13:41-43; 25:35-46; 2 Tes. 1:7-9; Apoc. 12:14, 15; 20:11-15; 21:8.
G.   Al leer Mat. 3:11 sin tomar en cuenta otros textos sería posible concluir que los dos bautismos debieran ser administrados al mismo tiempo, pero Juan se refiere al futuro sin indicar el tiempo del cumplimiento de estos dos bautismos.

VI. ¿Cuál es, pues, el pensamiento principal en la referencia al bautismo "en Espíritu Santo y fuego"?
A.   Juan enfatiza el contraste entre él y Cristo. Dice que Cristo es superior a él. Dice el texto, "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará  en Espíritu Santo y fuego". Los sirvientes más humildes (los esclavos) se encargaban de llevar el calzado de la gente. Dice Juan que él no se sentía digno de hacer el papel del sirviente más humilde para llevar el calzado de Jesús.
B.    Para ilustrar la superioridad de Jesús él habla del bautismo en agua que él (Juan) administraba y dice que Cristo iba a administrar otros bautismos más importantes, los que Juan no podría administrar. Ningún hombre puede administrarlos. Esto demuestra claramente que Cristo es superior a Juan.
C.    Juan siempre habló con toda franqueza de la superioridad de Cristo. Véanse también Juan 1:19-27; 3:26-30. Es cierto que Juan nació primero y comenzó su ministerio primero. "Este es el que viene después de mí", pero El "es antes de mí" (Juan 1:27).
D.   Muchos judíos se maravillaban de Juan y su ministerio. Creían que tal vez él era el Cristo (Luc. 3:15) o, por lo menos, algún profeta muy importante, pero él sabía que de muchas maneras la obra de Jesucristo sería muy superior a la suya, y les quería convencer de esto.
E.    Muchos hablan del bautismo en el Espíritu Santo y el bautismo en fuego sin fijarse en este pensamiento principal presentado por Juan.

Conclusión.
A.   La mejor manera de entender una profecía o predicción es observar su cumplimiento. Hechos capítulos 2 y 10 son los únicos ejemplos del bautismo en el Espíritu Santo.
B.    En estos no se dice nada de "fuego", por lo cual sabemos que este bautismo es reservado para los infieles en el Día Final.


Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará G907 en Espíritu Santo y fuegoG4442.
Mateo 3:11

VOCABULARIO

G907, βαπτίζω, baptizo: sumergir.

G4442, πυ̂ρ, Pur (Tomado del Diccionario expositivo de Palabras del  Nuevo Testamento, W.E. Vine):
·        del fuego del juicio divino sobre los que rechazan a Cristo (Mat. 3:11; donde se tiene que hacer una distinción entre el bautismo del Espíritu Santo en Pentecostés y el fuego de la retribución divina; Luc. 3:16);

·        de los juicios de Dios al consumarse la presente era antes del establecimiento del Reino de Cristo sobre la tierra (2Ts. 1:8; Apo. 18:8);

·        del fuego del infierno, que será la porción de los impíos en el más allá (Mat. 5:22; Mat. 13:42, Mat. 13:50; Mat. 18:8-9; Mat. 25:41; Mar. 9:43, Mar. 9:48; Luc. 3:17)