Por John N. Clayton
Traducción: F. Rodríguez
De todas
las lecciones que presento concernientes a la existencia de Dios y de todo el
material que intento hacer que esté disponible para que las personas aprendan
acerca de la existencia de Dios, la presente lección, “¿Por qué dejé el
ateísmo” es la lección que francamente no me gusta presentar. Supongo que a
ninguno de nosotros nos gusta mirar atrás en nuestras vidas a un tiempo cuando
hicimos juicios pobres y errores tontos –cuando tomamos posiciones realmente
estúpidas- y admitirlo, especialmente a personas que no conocemos muy bien. Sin
embargo, presento ésta lección, es mi esperanza ferviente y oración que quizás
exponiendo mis errores y señalando las cosas que fueron parte de mi vida
temprana, algunos que puedan estar siguiendo los mismos caminos (en mayor o
menor medida) puedan evitar cometer esos mismos errores. Alguien una vez dijo
que nadie es totalmente inútil; si no podemos hacer algo más, podemos al menor
servir como un mal ejemplo. Ese es mi tipo de situación. Espero que al
presentar éstos materiales y decirte la verdad acerca de mi vida temprana,
algunos de ustedes puedan ser capaces de reconocer la falta de sabiduría y
quizá el pobre juicio que está envuelvo en rechazar a Dios y vivir una vida que
demuestra tal rechazo.
La
mayoría del tiempo cuando hablo con grupos religiosos o personas que creen en
Dios, alguien me pregunta un tanto incrédulo, “¿De verdad fuiste ateo? ¿Realmente
no creías en Dios?” Quiero empezar afirmando que la respuesta a esa pregunta es
un muy afirmativo “Si”. En ese tiempo, estaba total y firmemente convencido que
no había tal cosa como Dios y que cualquiera que creía en Dios era tonto,
supersticioso, ignorante y que simplemente no había observado la evidencia.
Sentía que los creyentes que Dios eran incultos y que simplemente seguían
tradiciones, supersticiones, y cosas que realmente no tenían sentido para una
persona consciente de lo que pasa alrededor. Desde luego, esa clase de vida y
convicción me llevó a hacer y decir cosas y ser algo realmente desagradable.
Viví una vida que fue inmoral y que reflejaba mi falta de creencia en Dios.
Viví de una manera muy egoísta y que satisfacía mis propios placeres y deseos
independientemente si otras personas fueran lastimadas en el proceso. En ese
proceso, hice muchas cosas que me afectaron a través de mi vida entera. Es por
eso que presento éste material con la esperanza que quizá algunos de ustedes no
cometerán los errores y sufrir las consecuencias que he sufrido. No puedo
recordar claramente todos los eventos que tomaron lugar o la secuencia
apropiada de eventos porque no estaba tomando notas. Nunca esperé que
intentaría recordar estas cosas, mucho menos decírselas a alguien más. Aún,
puedo recordar a manera general mucho de lo que pasó, y estoy seguro de los
conceptos. Los conceptos serán los más útiles para ti.
Supongo que la razón por la que
era ateo es la misma razón por lo que muchos de ustedes son creyentes en Dios,
si lo son. Fue porque fui adoctrinado en esa persuasión particular. Mis antecedentes, las variables que fueron
expuestas a mí cuando era un niño, me llevó fuertemente en esa dirección. Así
como muchos de ustedes creen en Dios porque sus padres creen en Dios y porque
ellos les han inculcado esa creencia, también cuestioné, desafié, y rechacé a
Dios porque esa fue el tipo de doctrina que recibí de niño. Puedo recordar a mi
madre diciéndome algo como “¿Realmente crees que hay un anciano, flotando en el
cielo, lanzando cosas en la existencia aquí en la tierra? ¿Crees realmente que
la estructura de aspecto miserable en la esquina podría ser algo hermoso
llamado ‘la Iglesia’ ¿Crees realmente que existe un agujero en la tierra al que
seré lanzado para quemarme eternamente si no vivo de la manera que varios
predicadores piensan que debo?” Por supuesto, no podía concebir esas cosas como
niño y no sabía lo suficiente para darme cuenta que no son cosas que la Biblia
enseña. Consecuentemente, comencé a creer que cualquiera que creyera en Dios
era tonto, supersticioso, ignorante, e inculto. Te puedes preguntar cómo sería
posible para una persona volver de este tipo de antecedentes y tipo de
aprendizaje convertirse en un firme creyente de Dios hoy, dedicando su vida a
intentar ayudar a las personas a entender que hay un Dios en el cielo y que la
Biblia es literalmente y verbalmente su Palabra. El propósito de ésta guía es
tratar de señalar al menos varias de las cosas que me ayudaron a aceptar a
Dios, Jesucristo, y la Biblia como la Palabra de Dios.
Mi carrera
estudiantil fue una en la que pude crecer muy rápido académicamente. Disfrutaba
de la ciencia y decidí que quería ser un científico. Entré a la Universidad de
Indiana especializándome en el campo de ciencias físicas. Realmente, ese punto,
uno de los grandes cambios que ocurrió en mi vida tomó lugar. Me inscribí en un
curso de astronomía a los pies de los grandes astrónomos de nuestros días. En
ese curso particular, nos encontrábamos estudiando los problemas de los
orígenes –la creación de la materia de
la nada-. Conforme discutimos este tema en particular, fuimos a través de todas
esas teorías que forma parte de éste material particular. Hablamos acerca de la
teoría del Big-Bang, la teoría de generación continua, etc.
Cuando
llegamos a la conclusión de esa discusión, le pregunté al profesor cuál de esas
teorías particulares es la más aceptable y la que satisfactoriamente explica la
creación de la materia de la nada. Se inclinó sobre el escritorio y me miró
directamente a los ojos y dijo: “Joven, tienes que aprender a hacer preguntas inteligentes”.
Eso me molestó. No aprecié eso y dije “Bueno, ¿Qué quiere decir?” Él dijo,
“Esta no es una pregunta que un científico trata de responder. Esta es una
pregunta para un filósofo o un teólogo pero no es algo que cae en el terreno de
la ciencia”. En los debates de la actualidad acerca de los agujeros negros y
universos paralelos, las cosas no han cambiado. La pregunta básica de la
creación de materia/energía absolutamente de la nada no es un área que puede
ser científicamente explorada. Estaba muy perturbado por esa respuesta. Siempre
había sentido que la ciencia podía responder todas las preguntas que el hombre
tenía –que no había nada que la ciencia no pudiera encargarse, de todo lo que
el hombre pueda desafiar y quiera conocer. Aún éste hombre culto, y experto en
su campo, dijo que ésta era un área en la que los científicos no deberían
siquiera intentar responder- que estaba más allá de capacidad de la ciencia
para explicarlo y explorarlo.
No mucho
después de eso, me inscribí en un curso de biología a los pies de uno de los
grandes científicos de nuestro país. Conforme debatíamos el origen de la vida
en la tierra en ésta clase, hablamos acerca de la síntesis de varios materiales
químicos primitivos como el ácido desoxirribonucleico (ADN). Conforme
debatíamos, una vez hice una pregunta relacionada a la que había preguntado
previamente. Le pregunté al profesor cuál fue el proceso que originó la vida
-las células vivientes originales en la tierra-. ¿Cómo ocurrió la estructura o
generación del ADN? Una vez más, éste hombre dijo “Joven, esa no es una
pregunta que cae en el terreno de la ciencia”. En el mundo de hoy entendemos
más acerca de los procesos bioquímicos, pero no podemos contestar cómo en el
entorno de la tierra primitiva éstos procesos entraron en funcionamiento.
Supongo que estaba pasándome lo mismo que Lord Kelvin, un muy famoso científico
británico, describió en sus escritos cuando declaró “Si estudias ciencia lo
suficientemente profundo y por suficiente tiempo, te forzará a creer en Dios”. Eso
me estaba pasando. Comencé a darme cuenta que la ciencia tenía sus limitaciones.
Fue cerca
de ese tiempo cuando pasó otra cosa en mi vida y es que una mujer entró en
ella. Muchas cosas comienzan con mujeres (algunas cosas terminan con ellas
también). En éste caso particular, ésta joven era por todos los medios la más
persona más terca, cabeza dura, y voluntad de hierro que jamás había conocido
en toda mi vida. Hago estas afirmaciones porque seis años después me casé con
ella. Esta fue la primera chiva que conocí que sentía que podía respetar. A
veces escucharás a los predicadores, que no saben absolutamente nada acerca de
lo que están hablando desde su experiencia, hacer declaraciones como “Si te
aferras a tus virtudes y mantienes tus estándares morales, un hombre te
respetará más”. Déjame decirte, como alguien que ha vivido del otro lado de la
cerca, y también ha enseñado como quién es alineado por los pensamientos de
Dios, esa afirmación es cierta. Te garantizo que nunca pensé seriamente acerca
de casarme con alguien hasta que conocí a esta chiva que puedo respetar –quien
realmente permanece por algo-. No sólo se mantuvo moralmente, ella creía en
Dios y leía su Biblia. Aunque ella no pudo contestar todas mis preguntas, ella
continúo volviendo a la Biblia. También aprendí rápidamente a no hacerle saber
quién era yo moralmente. Sabía que si ella conocía eso, ella no hubiera tenido
nada que hacer conmigo. No parecía que yo fuera capaz de quebrantar su fe como
había sido capaz de hacer con otras personas y lo que ocurrió como resultado de
su terquedad y negativa a rechazar la Biblia, ella me forzó a leer la Biblia.
Leí la
Biblia de principio a fin cuatro veces durante mi segundo año en la Universidad
con el propósito explícito de encontrar contradicciones científicas en la
misma. Me refiero a enunciados en la Biblia que fueran falsos que pudiera
lanzarle para mostrarle cuán ridículo era creer en Dios. Incluso había decidido
escribir un libro llamado “Todas las
estupideces de la Biblia”. Algo
asombroso pasó conforme hice esto. Conforme consideraba y meditaba acerca de
éstas cosas, encontré que no podía hallar ninguna contradicción –Encontrar
alguna clase de inconsistencia científica en la Biblia. Simplemente no fui
capaz de hacerlo-. Desistí de escribir el libro debido a la falta de material. Me
resulta increíble que conforme converso con las personas, encuentro que muchos
que dicen ser cristianos y que quizás afirman haber sido cristianos por muchos
años no han leído la Biblia de principio a fin una sola vez. Encontré difícil
de creer que ellos creen en Dios si ni siquiera quieren saber lo que Él tiene
que decir.
A medida
que leía la Biblia una y otra vez, comencé a darme cuenta que no todas las
cosas que me habían dicho acerca de Dios y de la religión eran lo que la Biblia
decía. Pudieron haber sido conceptos que la religión organizada dijo o lo que
algunos hombres enseñaron, pero no lo que la Biblia por si misma dice. Por
ejemplo, la Biblia no decía que Dios era un anciano que flota en el cielo,
arruinando la existencia aquí en la tierra. La Biblia dice “Dios es espíritu…”
(Juan 4:24) y que Dios no es de carne y
hueso. Jesús declaró “….no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está
en los cielos” (Mateo 16:17). Hay muchas personas hoy en día que no entienden
esto. Un astronauta ruso en una ocasión declaró “Se los dije, no hay Dios; No
lo vi cuando estaba en órbita”. La pregunta podría ser “¿Qué estaba buscando?”
Comencé a reconocer que Dios no era un anciano en el cielo. Tuve un profesor de
antropología quien declaró con toda seriedad “Todos sabemos lo que es Dios; es
un anciano con una larga barba blanca y grandes túnicas”. Estoy seguro que ese
era su concepto de “Dios”. Comencé a reconocer que este no era el concepto
Bíblico de Dios.
Comencé a reconocer
que la vida Cristiana no era una vida altruista. Muchas personas me habían
dicho cuando era niño que si algún día me volvía cristiano, nunca podría ser
feliz, nunca podría poseer nada, y tendría que andar con cara triste y con la
mejilla arrastrada en el suelo. Aun cuando en la Biblia leí declaraciones como
“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus
mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie
aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como
también Cristo a la iglesia” (Efesios 5:28-29). Leí acerca del eunuco
etíope que se fue por su camino lleno de gozo cuando aceptó a Jesús en su vida.
Yo he tenido muchos problemas en mi vida, pero todo lo que tenía que hacer era
ver hacia atrás y ver cuán miserable era mi vida sin Cristo y me puedo dar
cuenta cómo es esa vida ahora con Jesús, y lo hermosa que es en comparación.
Comencé a
reconocer que la iglesia no es un edificio. Puedo recordar que cuando viví en
Alabama, había un lugar de reunión de un grupo religioso en la misma calle que
la nuestra. Mi mamá solía señalarlo mientras conducíamos o caminábamos por allí
y decía “Mira eso. ¿Cómo podría alguien creer en Dios cuando la iglesia luce
así”. Me di cuenta que la Biblia no enseña que la iglesia es una estructura.
1Corintios 3:16 declara “¿No sabéis que sois templo de Dios…” Como ateísta,
reconocí que te podrías encontrar en la luna, en un submarino, en el desierto,
o en cualquier otro lugar y aún ser la iglesia. La iglesia no es un edificio.
Es una tragedia que hoy se han invertido grandes cantidades de dinero en
edificios y estructuras, mientras que otros seres humanos pasan hambre muy
cerca.
Comencé a reconocer que la
hipocresía no estaba confinada a la religión. Tenía la idea que cada hipócrita en
el mundo se sentaba en banco los domingos por la mañana, y por lo tanto
cualquiera que no estaba sentado en un banco no era un hipócrita. Recuerdo la
lección que aprendí acerca de esto. Había un joven que se sentaba codo a codo
conmigo discutiendo en contra de los religiosos de vez en cuando. Una vez él
estaba en el hospital con una enfermedad
muy grave. Fui a visitarlo y mientras abrí la puerta del hospital, lo vi de
rodillas orando a Dios. Permanecí en la puerta de ese hospital gritándole “Eres
un hipócrita –tu sucio hipócrita-” hasta que fui escoltado fuera del hospital.
Poco a poco comencé a darme cuenta que la hipocresía es una función de la
humanidad, no de la religión. Usted trata con los hipócritas en el
supermercado, en la estación de servicio, en el trabajo, en la escuela y en el
campo de golf (tal vez más que en ninguna otra). Usted no deja de comprar
alimentos porque el tendero dice una cosa y hace otra. No renuncia a su trabajo porque su empleador le
dice que haga algo que él mismo no tocaría con un palo de diez pies. Usted no se priva o su hijo de una buena educación, porque
un maestro enseña una cosa y vive otra cosa. No deja de jugar al golf, porque su compañero
realiza un golpe en bruto y no lo cuenta porque piensa que no lo vieron. Seguro
que hay hipocresía en la iglesia, porque hay seres humanos en la iglesia, y
siempre y cuando usted trata con seres humanos, usted va a lidiar con la
hipocresía. ¿Quieres alejarte de la hipocresía? Cava un agujero de 20 pies en
tu patio trasero, lánzate dentro, permite que alguien te cubra con tierra, y
aún entonces estará sentado en el fondo de ese agujero con un hipócrita.
Ninguno de nosotros los que es tan consistente como debería ser, pero la
persona que dice “¡No seré un cristiano! ¡No serviré a Dios! No participaré en
las obras de la iglesia porque hipócritas en la iglesia” es lógicamente
inconsistente. No usamos ese tipo de pensamiento en ninguna otra parte en
nuestras vidas. ¿Cómo podemos hacerlo en nuestra relación con Dios? Había
muchos conceptos errados de los que tenía que deshacerme para verdaderamente
entender lo que la Biblia realmente enseña.
Otra cosa
que pienso que necesita ser mencionada aquí mientras debatimos algunas de las
cosas que me guiaron a creer en Dios, fueron cosas que tenían que ver con mi
felicidad. Recuerdo que como joven, tenía lo que sería el hogar ideal en
estándares terrenales. Mis padres eran personas maravillosas; no había
divorcio, infidelidad o negligencia en mi familia. Hacíamos cosas como familia.
Disfrutábamos entre nosotros, y aun así me escapé de la casa. Yo era rebelde y
hostil. Cuando ahora miro hacia la Palabra de Dios, puedo ver el por qué
pasaron éstas cosas. En Colosenses 3:20, por ejemplo, la Biblia dice “Hijos,
obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor”. La obediencia
no era una característica de Jhon Clayton como joven. Viviendo en Bloomington,
Indiana, Indianápolis era conocido como la fiesta del pueblo, y si quería ir a
Indianápolis, yo iba. Cuando mi madre decía que no quería que yo vaya,
desconectaba el velocímetro e iba. Hice cualquier cosa que quería hacer.
Después de todo, no había Dios. Lo que mis padres estaban hacienda era
restringir mi diversión y el disfrute de la vida; ¿Por qué debería obedecerlos?
Viví una vida totalmente antagónica a todo lo que mis padres querían. Es increíble
que algunos padres, que no creen en Dios y demuestran su falta de fe a sus
hijos por lo que dicen o la forma en la que viven, se preguntan por qué sus
hijos no los obedecen. ¿Por qué deberían hacerlo? Ellos eliminaron la única
fuente de autoridad que tenían, y ningún niño obedecerá a un padre que ha
destruido la única fuente de autoridad. Estoy convencido que muchos de nuestros
problemas de orden público giran en torno a esta cuestión.
Hace años
conversaba con un joven en Michigan que había participado en algunos de los
disturbios en la Universidad de Michigan. El me declaró que había hecho estas
cosas y le pregunté por qué no había obedecido la ley. Él respondió “¿Qué ley?”
y añadió “La ley de la tierra –La ley que Dios ha instituido-”. Me miró y se
rió y me dijo “Hombre, no creo en Dios”. No creo que podamos tener ley y orden
cuando removemos la fuente de autoridad de esa ley y orden. Ciertamente, mis
rebeliones y desobediencia a mis padres trajeron gran cantidad de cosas
desagradables y miseria no sólo a mi vida sino también a la de ellos. El
siguiente versículo, Colosenses 3:21, contiene otra declaración que pienso que
tenía mucho que ver con mi infelicidad y mi rebelión como niño. La declaración
dice “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. Mis
padres, cuando era joven, tenían una tradición –una tradición llamada la hora
del coctel-. Nunca vi ebrios a mis padres, pero ellos beberían unos cuantos
martinis y mi madre me preguntaría cosas que normalmente nunca había
preguntado. Recuerdo, por ejemplo, ella a veces preguntaba “¿Qué hiciste con la
chica con la que saliste anoche?” Esa sería la última cosa que le iba a decir a
mi madre, así que aprendí a mirarla directamente a los ojos y mentir. Podía
mentirle a ella o a cualquiera sin pestañar. Me acondicioné a mí mismo para
hacer las cosas que estaban mal. Me acondicioné a mí mismo para robar. Puedo
recordar la prime vez que robé algo. Fue una casa de pasas de la tienda IGA. Me
sentí tan mal que la regresé y pedí disculpas. Algún tiempo después, robé una
historieta de una farmacia; la regresé, pero no me disculpé. Seis meses
después, me encontraba robando casi cualquier cosa que pudiera tomar con mis
manos, no porque lo necesitara, sino porque era divertido –era un reto-.
Incluso fui tan lejos que fui sorprendido robándoles dinero a mis padres. Eso
me lleva al siguiente punto, que es que ciertamente es otra cosa que tenía que
ver con mi felicidad.
Cuando
leo pasajes en la Biblia como Salmos 53, por ejemplo, a veces siento que Dios
está describiendo al Jhon Clayton de años atrás. Salmos 53:1-3 dice:
Dice
el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable
maldad; No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de
los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Cada uno se
había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no
hay ni aun uno.
Otra
declaración, hecha por Salomón en Eclesiastés 1:2-3, 14 dice:
Vanidad
de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué
provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?...
Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad
y aflicción de espíritu.
He
probado casi todo lo que te puedas imaginar para encontrar placer y felicidad.
No te diré que no encontré placer al usar mi propio sistema de seguir mis
deseos, pero te puedo garantizar que no encontré felicidad. He intentado todo
lo que te puedas imaginar. He probado todo tipo de cosas –cosas que eran
inmorales, que estaban mal, que herían a otras personas, y cosas que ni
siquiera quiero describir-. Hice esas cosas porque intentaba encontrar placer y
felicidad, y tengo que decir que a veces encontré placer. Sin embargo, nunca
fui a la cama en la noche satisfecho o feliz con mi vida y disfrutando mi
existencia. Nunca desperté en la mañana
con ganas de un nuevo día. La vida era sólo una larga cadena de miseria.
El Juez
Roy Moore de Lawton, Oklahoma, que se ocupa de los problemas legales
precipitados por la presencia de Fort Sill en esa área, una vez me declaró
“Nunca he visto que un joven en drogas viva más de siete años sin tomar su
vida”. Puedes no ser capaz de entender eso, pero me he sentado en el borde de
mi cama con un rifle calibre .22 entre mis piernas, intentando tener
suficientes agallas para apretar el gatillo. Toqué fondo, estuve emocionalmente
perturbado y molesto con mi deseo y mi intento de encontrar la felicidad. Por
favor escúchenme y saquen provecho de lo que digo. Puedes probar cada cosa
imaginable que este mundo ofrece. Puedes probar el sexo, las drogas, el
alcohol, el robo, y todo este tipo de cosas en un intento desesperado de
encontrar la felicidad. Puedo testificar desde mi experiencia que puedes
encontrar placer, pero que nunca encontrarás felicidad. Pude volver a Bloomington
y encontrar personas que rechazan creen que cambié mi vida –personas que herí y
quienes sabían la clase de vida que llevé-. Pienso que la razón por la que
muchas les pasan a los jóvenes de hoy es porque tratan de encontrar la
felicidad viviendo a su manera. Simplemente no funciona. ¿Alguna vez te has
preguntado por qué pasa que cuando una persona se limpia de las drogas, elimina
sus problemas con el alcohol, o conquista alguno de los problemas que tuve, esa
persona siempre parece involucrarse en alguna causa religiosa o algo así? ¿Por
qué es eso? Te puedo decir desde mi propia experiencia, en la que aprendí que
el único lugar en el que puedes encontrar la felicidad es siguiendo el sistema
de Dios –En seguir el camino de Dios-. Tal vez la gente que ha vivido sin Dios
lo aprecia mucho más que las personas que crecieron en una estructura religiosa
–lo que se tiene en la iglesia-. No encuentras la felicidad viviendo tu propio
sistema, sino viviendo a la manera de Dios y formando parte del sistema de
Dios.
Como
quizá te comienzas a dar cuenta mientras profundizamos en esta discusión, hubo
una gran cantidad de cosas que me llevaron a creer en Dios. Otra cosa que
pienso que debo mencionar es el hecho que en esa época entré en el servicio
militar. Por primera vez en mi vida, entré en contacto con la muerte. Comencé a
pensar acerca de lo razonable de la muerte desde el punto de vista de un ateo. Tal
vez una manera más acertada de describir esto era la manera en la que debía ver
la vida a causa de la muerte. Como ateo, me di cuenta que tenía que ver la vida
con todos sus problemas, dificultades, y cosas terribles que experimenté y era lo
mejor que podía esperar. Sin embargo, me di cuenta que como cristiano, sería
capaz de ver la vida con todas sus alegrías, bellezas, y cosas maravillosas que
disfrutamos como lo peor que nunca experimentaría. Desde un punto de vista
filosófico, empecé a darme cuenta que el cristianismo ofrece mucho más en esta
área en particular. No me atemorizó creer en Dios, pero pienso que ésta área
junto con todas las otras cosas me ayudaron a darme cuenta que realmente hubo
un gran cambio en mi forma de entender el cristianismo y a Dios. Comencé a
reconocer que tal vez hubo algunas cosas acerca de la iglesia y lo que tenía
que ofrecer que eran importantes para mí.
Cerca de
ese tiempo, decidí que otros sistemas religiosos podrían ser tan buenos como la
Biblia. Para probarlo, empecé a leer los Vedas, el Corán, los dichos de Budá,
los escritos de Bahá'u'lláh y Zoroaster y encontré que otras religiones
enseñaban muchas cosas que no podía aceptar. Había enseñanzas en sus escritos
acerca de la vida después de la muerte que eran poco gratificantes o poco
realistas y había descripciones de Dios que eran ilógicas e inconsistentes.
Había muchas inconsistencias científicas en sus trabajos. Había muchas
enseñanzas acerca de la vida y cómo vivirla que no eran viables. Esto incluía
el rol y posición de la mujer en el Corán, el concepto de la Guerra Santa de
Mahoma, el panteísmo de casi todos los otros sistemas, la reencarnación, la
adoración a los ídolos, la poligamia, y un sinfín de ideas que esperaba
encontrar en la Biblia, pero no los encontré. Comencé a darme cuenta que nada
coincidía con el sistema de vida Bíblico. Sólo en la Biblia podía encontrar
declaraciones que validaría frente a los hechos científicos que yo sabía que
eran verdad y sólo la Biblia ofrecía un sistema de vida que sentía que era
razonable y consistente. Decidí que si alguna vez creía en Dios, sería una
creencia basada en la Biblia.
La
siguiente pregunta era que si alguna vez me convertía en creyente de Dios, cuál
de todas las organizaciones religiosas que afirman ser cristianas sería la
correcta. Me di cuenta que no quería ser parte de esas entidades religiosas
tradicionales que enseñaban el error y que me habían enseñado y que había
creído en mis primeros años, así que en ese momento comencé a visitar varias
organizaciones religiosas al sur de Indiana. Visité casi todas las
organizaciones religiosas en las que pude entrar, para tratar de ver que
ensañaban, para ver si seguían la Biblia y si entendían lo que la Biblia tiene
que decir, o si seguía teología de los hombres. Mi experiencia fue que fui de
una a otra, y cada una de ellas enseñaba alfo que no está en la Biblia.
Honraban a algunos hombres por encima de otros, enseñaban que los escritos no
religiosos eran equivalentes a la Biblia y no seguían la Biblia literal y verbalmente.
Yo había tenido suficiente confusión religiosa y error. No quería más de ese
tipo de cosas, así que continué buscando. En un sentido real, supongo que
podría decir que todavía estoy buscando –Aun estoy intentando encontrar la
iglesia verdadera-. Encontré un grupo religioso que parecía seguir la Biblia
muy de cerca. En Bloomington, había un grupo de personas que se reunían en la
esquina 4ta y la calle Lincoln. Ellos eran llamados la Iglesia de Cristo. Estas
personas aún no siguen totalmente lo que entendí que era el sistema bíblico. Mi
reto para los jóvenes cristianos de hoy sería que hagan un trabajo de total
restauración del cristianismo del Nuevo Testamento. Este grupo tenía la
doctrina del cristianismo bastante bien apegada a lo que entendí. Reconocí ese
pasaje de 1Pedro 3:21 “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no
quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena
conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” que tenía que
interpretarse en el sentido que dice, y este grupo lo interpretó de esa manera
en que sentí que es consistente con el pasaje. Este grupo interpretó Hechos
2:38 “…bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de
los pecados…” y la manera en que lo
sentí fue consistente y ellos rechazaban a los hombres como su fuente de
autoridad.
Como
cuestión de hecho, recuerdo que oí en una de mis primeras lecciones predicadas
por un hombre llamado Raymond Muncy. El señor Muncy dijo “Ahora, nunca escuchen
nade de lo que cualquier predicador les diga” y dije amén a eso. Él continúo y
habló de cómo no debemos confiar en el hombre y quiero decirte aquí y ahora que
nunca deberías creer en nada de lo que cualquier predicador diga. No vuelvas a
escuchar a cualquier predicador, bajo ninguna circunstancia, a menos que
encuentres en la Biblia eso que ese hombre está diciendo y que es consistente
con la Palabra de Dios. Esto es, en esencia, lo que el señor Muncy estaba
diciendo y yo estaba muy impresionado por ello, pero aquel grupo de personas no
le daba conforme eran prosperados. Sí, ellos adoraban de acuerdo al formato de
Dios, pero ellos no daban conforme eran prosperados. Estaban involucrados en
enseñar a sus vecinos acerca de Jesucristo. Había un pequeño porcentaje de
quienes eran activos en su trabajo y que ciertamente no manifestaban el tipo de
amor y apreciación a los demás que entendía que la Biblia enseña. La generación
antes que tu restauró la doctrina cristiana –Yo creía eso-. Sin embargo, ellos
aún no habían restaurado el espíritu del cristianismo del Nuevo Testamento que
es tu mayor reto. Restaurar el espíritu del cristianismo del Nuevo Testamento
–el amor y la preocupación por las almas de otros que la Iglesia primitiva
tenía-. Me di cuenta que la Iglesia de Cristo era lo más cercano que había
visto a lo que la Biblia enseña. Decidí que si alguna vez me volvía cristiano,
sería miembro de este grupo –un grupo que intentaba seguir la Biblia literal y
verbalmente, que no acepta las enseñanzas de los hombres y que no intenta ser
influenciada por las tradiciones del pasado-.
Supongo
que la gota que derramó el vaso ocurrió seis meses después. Me inscribí en mi
primer curso de geología en la Universidad de Indiana. El profesor era un ateo
brillante, muy conocido. El primer día de clases, en respuesta a un debate, él
declaró algo así “Les demostraré que la Biblia es un montón de basura”, y pensé
“Esto va a ser grandioso”, porque me
comenzaba a preocupar. Yo seguía diciendo que era un ateo a las personas que me
conocían. Todavía rechazaba a Dios y me aferraba fuertemente a mi falta de fe.
Es difícil cambiar una vida que ha ido en determinada dirección por años, y de
repente hacer que vaya en otra dirección, y no estaba listo para eso. Pensé que
este hombre sería capaz de darme algunos argumentos con los que finalmente
vencería a la chica con la que había estado saliendo todos estos años. Ella era
una cristiana –Sin embargo, tal vez no era tan fuerte como podía haber sido-.
Le iba a mostrar que sus cosas religiosas eran un montón de tonterías e incluso
estaba convencido que podía ser capaz de mostrarle a Ray Muncy que creer en
Dios no era realista. Mr. Muncy era un hombre que tenía mucha paciencia y
conocimiento, pero no había tenido la oportunidad de convencerme o enseñarme.
El profesor
empezó la clase mostrándonos los variados métodos de datación de rocas y otras
partes de la creación. Luego afirmó que todos sabemos que la Biblia dice que la
tierra tiene 6000 años de antigüedad. Le pregunté dónde lo dice. Él respondió
que pensaba que estaba en el capítulo 52 de Génesis. Comencé a buscar, sin
saber mucho acerca de la Biblia, fui a Génesis 40, Génesis 50, Éxodo 1, y dije
“Espere un momento, Génesis sólo tiene 50 capítulos”. Él rebuscó unos cuantos
minutos, pero nunca encontró ese pasaje. Está bien, la Biblia no dice que la
tierra tiene 6000 años de antigüedad. La Biblia guarda silencio acerca de la
edad de la tierra y me di cuenta de eso. Este hombre hizo la declaración que la
Biblia dice que Dios creó dos cocker españoles, dos terriers ingleses y dos
pastores alemanes. Todos nos reímos mucho cuando nos dimos cuenta de lo grande
que debía ser el Arca para albergar 20 millones de agrupaciones de éstas clase.
Nuevamente, dónde aparece la palabra clase de esa manera. No me
parecía que la palabra clase significaba eso. Buscamos y finalmente él dijo supongo que no está. 1Corintios 15:39 es
la única definición de la palabra clase y es una definición muy amplia “No toda
carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la
de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves”. Génesis 1 usa la
misma terminología y el mismo desglose que 1Corintios 15. Para no alargar la
historia, cuando cumplí el examen final en el último día de clases, le dije a
éste culto profesor “Señor, usted no me ha mostrado ninguna contradicción entre
lo que he estudiado en este curso y lo que la Biblia enseña”. Apartó mi hoja y me dijo “Bueno, si realmente
lo estudias, no hay contradicción”. ¡Estaba muy sorprendido!¡Estaba
consternado! Él era un hombre con un PHD y un ateo acérrimo, y aun así no pudo
responder las preguntas simples de un ignorante universitario que estaba de su
lado. Recuerdo que un claro día de Febrero caminé a mi dormitorio en un estado
de shock. No podía creer lo que había pasado. Llegué a mi cuarto cerca de las
11:00 y me senté en mi cama en lo estúpido, ignorante y tonto que había sido.
Había rechazado a Dios y había sido deshonesto. Había sido estúpido en
responder a la evidencia a mi alcance. No me agrada la gente que se niega a ver
la evidencia y saca conclusiones. No me agrada la gente que no puede librarse
de la manera de pensar de sus padres y hacer su propio pensamiento. Siempre
había acusado a los religiosos de hacer esto, y no reconocí que había sido
culpable de hacer lo mismo. Había rechazado el ser honesto –el mirar la
evidencia-. Había rechazado hacer elecciones comparativas basadas en lo que
estaba disponible para mí. Era un miserable.
Llegó la
hora de la cena y seguía sentado allí. Mi compañero de cuarto entró y me dijo
“¿Ya comiste?”, y dije “No, no tengo hambre”. Él dijo “¿Estás enfermo?” y dije
“Si, estoy enfermo de mí, estoy enfermo de ser egoísta, estoy enfermo de usar
la gente, estoy enfermo de ser deshonesto, estoy enfermo…” y estaba diciéndole
las cosas de las que estaba enfermo, pero se fue a la cena. En ese momento, no
entendía lo que estaba pasando, pero ¡ahora lo entiendo! Eso es de lo que se
trata el arrepentimiento –enfermarse de ser un egoísta, interesado, de tener
una vida destructiva y volverse a Dios- cambiar a una vida que tiene valor,
significado y dirección. Mi compañero de cuarto se fue a comer y yo me senté
allí decidido que tenía que hacer algo. Ya no podía sentarme y ser deshonesto y
continuar negándome a aceptar la evidencia que tenía disponible. Cerca de las
6:30, me levanté y comencé a caminar hacia el edificio donde la Iglesia de
Cristo se encontraba los Miércoles por la noche. La invitación para cualquiera
que deseara aceptar a Cristo y pasar al frente fue hecha esa noche. Pase al
frente entendiendo que ahora creía total y completamente en Dios. Me di cuenta
que necesitaba empezar una nueva vida y tener la voluntad de decirle a las
personas que acepté la existencia de Dios y creí que Jesús es el Hijo de Dios.
También me di cuenta que estaba total y completamente perdido en mis
pecados…Descendí por el pasillo esa noche y Raymond Muncy entró en un leve
estado de shock. Recuerdo la expresión en su rostro. Pienso que él no creía que
el poder de Dios podría alcanzar a alguien como yo, tan alejado de todo lo
bueno, decente y piadoso. Fui bautizado en Cristo esa noche para remisión de
mis pecados, mientras entendía lo que la Biblia enseña. Para demostrarte lo muy
alejado que estaba de Dios, llamé a esta chica, con quien había estado saliendo
hace seis años y le dije “Phyllis, ¡me convertí en cristiano!” y ella dijo “No
te creo, deja de mentirme”. Tuve que hacer que la esposa del predicador hable
con ella y la convenza que de hecho me había convertido en cristiano. Aun hoy
en día hay personas que no lo creen –que el poder de Dios pudo cambiar a un
hombre tan divorciado y apartado de Dios como yo era- pero quiero decirte que
en muchos aspectos, esto es sólo el comienzo de la historia. Dios prometió su
ayuda a aquellos que lo siguen. Tener una relación personal con Dios y con
otros seguidores nos permite conquistar enormes dificultadas y hacer cosas que
no podríamos hacer por nuestros medios (Mira Filipenses 4:13).
Tenía mucho que superar. Debía hablar sin decir maldiciones. No podia ir a la casa del predicador y decir
@$#%& malas palabras. Tenía que aprender una nueva forma de hablar, y una
nueva manera de vivir, un nuevo conjunto de valores, y una nueva moral, porque
había vivido en oposición a Dios. Pedí la ayuda de Dios para estas cosas y pude
notar que era capaz de superar cosas que nunca antes había sido capaz de
superar. Tenía un nuevo conjunto de problemas –un nuevo conjunto de cosas en
las que tenía que trabajar- pero los problemas que hoy tengo son nada
comparados con los problemas que tuve en el pasado. Si alguien me hubiera dicho
veinte años atrás que estaría abiertamente usando mis habilidades limitadas
para declarar públicamente a los incrédulos la realidad de Dios, habría pensado
que esa persona estaba loca. Sin embargo, Dios me ha bendecido mis esfuerzos de
manera espectacular –más allá de que pudiera haber imaginado-.
Quiero
concluir esta lección haciéndote una pregunta muy simple –una pregunta que
necesitas responderte a ti mismo y que cada persona necesita responder casi
cada día-. ¿Eres un ateo (quizá no como un ser humano lo define, sino como Dios
lo define)? ¿Eres un ateo? Oh, me doy cuenta que puede que no seas el tipo de
ateo que yo era. Tal vez no eres inmoral o hieres a la gente o deshonesto o
haces el tipo de cosas que yo hice. Agradezco que no seas así, pero ¿Te das
cuenta la manera en que Jesús ve a un ateo? Mateo 12:30 dice “El que no es
conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” ¿Qué está
diciendo? Él está diciendo que tú estás con Dios o estás en su contra. Tú eres
ateo o cristiano, pero no puedes ser ambos. Puede entender como un hombre puede
ser un ateo. Fui ateo buena parte de mi vida. Como ateo, creía que mi vida era
consistente, razonable y defendible.
Durante
muchos años, he estado tratando de vivir lo que entiendo que es la manera cristiana
de la vida. Una vez más, creo que mi vida es consistente, razonable, y
defendible con lo que creo, pero nunca entenderé (y si tú lo entiendes,
desearía que me lo expliques) cómo un hombre o una mujer o un niño o una niña
puede decir “Si, creo en Dios. Si entiendo que la Biblia es la Palabra de
Dios”, y no hacer todo y cualquier cosa a su alcance para asegurarse que sus
vidas son conforme a lo que Dios enseña. Eso no es consistente, es irrazonable
e indefendible, y aún estoy seguro que hay mucha gente que sabe que su vida no
es consistente con el modo de vida que Dios quiere. Jesús dijo “El que no es
conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” ¿Estás con
Cristo? ¿Estás trabajando con Cristo? ¿Su vida irradia el tipo de vida que
Jesús enseñó? ¿Eres realmente un cristiano o eres un ateo? No hay término
medio. Es mi esperanza que al revelarte el tipo de persona que era y los
errores que cometí, puedas darte cuenta que Dios es el único camino. Es mi
oración que te des cuenta que no hay nada que sea parte de tu vida que Dios no
pueda ayudarte a superar y que también te des cuenta que no hay un mejor
momento que ahora para comenzar el camino de la vida cristiana. ¿No te
entregarás a Dios y vivir a la manera de Cristo? Si no conoces a una persona o
grupo de personas en tu comunidad que sigan al Señor, escríbeme e intentaré
ayudarte.